miércoles, 21 de enero de 2009

ALGUIEN OBSERVANDO

Inauguro una nueva sección en la que recopilaré historias que circulan por Internet, que aunque no están contrastadas, me parecen interesantes y que pueden ocurrir en la realidad. La primera la he encontrado en:
http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=fantasma&message.id=332284 y su autor responde al nombre de jainna69:

"Lorena será el nombre que daremos a la protagonista de esta historia. Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer.
En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo.
- ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba.
- Un ratito. -Contestaba él.

Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así.
Un día escuchó su nombre.
- ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro.

Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres.
Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos.
Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme.
Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar.
De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie."

Es una gran historia, que viene a demostrar que aunque perdamos a un ser querido, este nunca nos abandona del todo y nos manda pequeños mensajes para hacerse notar.

lunes, 5 de enero de 2009

LO PARANORMAL ENTRA EN HOLLYWOOD

Voy a intentar recopilar las historias de fantasmas, que me han parecido más interesantes, de las que han sucedido en Hollywood, e incluso algunas están protagonizadas por famosos, ya fallecidos, del celuloide. Aquí van las dos primeras:

Quien no recuerda al famoso calvo de la televisión (el dulce chupachús) Telly Savalas, que fue conocido en la serie Kojak. Bueno pues aquí relataré “El caso que Kojak no pudo resolver”, como no ha dudado Savalas en llamar a su increíble historia paranormal.

En el año 1957 Savalas vivía en Nueva York. Un día cuando regresaba en coche a su casa a eso de las 3 de la madrugada, se quedó sin gasolina. Al no tener ninguna gasolinera cerca, dejó su coche y se encaminó en busca de una, de pronto un Cadillac se paró a su lado. El conductor que dijo llamarse Harry Agganis, le invitó a subir al coche, le acercó a la gasolinera más próxima y le prestó el dinero que necesitaba para que pudiese comprar el combustible. Harry anotó en un papel su número de teléfono y dirección para que le devolviese el dinero prestado.

Al día siguiente Savalas llamó a su benefactor, pero quedó atónito cuando contestó al teléfono la mujer de Harry y le comunicó que su marido había fallecido en el año 1954. Pensando que se trataba de una broma de mal gusto, decidió acudir al domicilio que estaba anotado en el papel. La mujer de Harry confirmó que la descripción del conductor del Cadillac y la letra con la que había sido escrito el número de teléfono y la dirección, correspondía con la de su marido muerto.

Harry tuvo que ser una persona estupenda en vida, ya que aún después de muerto, regresa para ayudar al prójimo, lo que me hace recordar a aquella autostopista que recogían en la carretera y desaparecía en una curva peligrosa, no sin antes avisar de la llegada de la misma.

La famosa serie de televisión “Dallas” también tuvo su lado paranormal. Jim Davis, fallecido repentinamente por un paro cardiaco, y que daba vida a Jock Ewing, quería continuar, aún después de muerto, con su actuación en la serie. Prácticamente todo el reparto fue testigo de sus apariciones, hasta el malo malísimo de J.R. declaró haberle visto en algún momento. Lo mejor de todo es que nunca sintieron miedo al verle, pues al parecer se manifestaba de una forma muy amistosa. Todos guardan un buen recuerdo de este gran actor.

lunes, 24 de noviembre de 2008

DESPEDIDA DE UN SER QUERIDO

Creo que es hora de que cuente una de las experiencias más maravillosas que he tenido en toda mi vida y que me gustaría compartir con todos vosotros, espero que la disfrutéis tanto como yo.

El dolor tan grande que sentí cuando perdí a mi abuela, no es comparable con el que siento ahora que me falta mi querida madre.

Tras una larga enfermedad, en la que fue intervenida en más de una ocasión, nos dejó para siempre, aunque yo creo que no es así, ella sigue visitándonos y siguiendo nuestros pasos.

Una semana antes de su muerte estaba un poco pachucha, como decía ella, y sólo tenía ganas de dormir. El día 1 de Febrero sentí la necesidad de ir a verla, y esta vez no lo dude y me presenté en su casa. No se la veía mal, simplemente muy cansada. Como el médico dijo que era normal después de salir de la operación nadie le daba mucha importancia, pero dentro de mi sabía que algo andaba mal y no podía dejar de mirarla. Esa fue la última vez que pude verla y abrazarla estando ella consciente.

Ese fin de semana me marché con mi marido y mi hija al pueblo. El sábado por la mañana me avisaron que habían ingresado a mi madre en el hospital. A pesar de que mi hermano decía que no pasaba nada, que enseguida salían del hospital, a mi me entró el pánico y no paraba de llorar, hasta que decidimos regresar a casa esa misma tarde. Cuando llegué al hospital ya no estaba consciente. Es horrible ver a un ser tan querido agonizando, y tu ahí mirando sin poder hacer nada, sólo acompañar y desear que entre feliz en ese otro mundo, sabiendo que deja aquí una familia que la quiere y siempre la querrá.

No hay una sola noche sin que me acueste y piense en ella, lo malo es que no sólo veo todo lo bueno que pasé a su lado, sino que también veo el horror que pasó en el hospital y todo para nada. Sin embargo muchas veces me da alegría cuando pienso en todo el amor que le estábamos dando en el momento de su partida, y todo el que le dimos en vida.

Cuando estábamos en el tanatorio, le dije a una de mis primas “no sabes lo que daría por volver a sentir sus besos y sus caricias”. Esa noche no dormí mucho, la pasé agarrada a la mano de mi marido. De pronto empecé a ver las manos de mi madre encima de mi que iban apartando una especie de mantas, pero con muchísimo esfuerzo, hasta conseguir llegar a mi. Yo seguía notando la mano de mi marido y escuchando el tic tac del reloj de la mesilla, pero a la vez estaba en otro plano viendo como mi madre con gran esfuerzo quitaba una a una todas las mantas, hasta que cayó encima de mi. Fue maravilloso, no sentí nada de miedo, sólo PAZ. Yo lloraba y la preguntaba si estaba bien, ella decía “calla calla”, y me acariciaba y daba besos, hasta que el despertador empezó a sonar. Noté como mi marido me soltaba la mano y mi madre empezó a elevarse y desaparecer.

Creo que ha sido la experiencia más maravillosa que me ha ocurrido en toda mi vida, y nunca podré olvidarla. Vino a darme mi último deseo.

He vuelto a verla, en una especie de duermevela, y hablamos mucho, pero no recuerdo todo lo que me cuenta, sólo siento que está feliz y se encuentra bien. En una de estas visitas, la dije que se sentara a descansar y me contestó “ahora ya no me hace falta descansar estoy muy bien. Me tengo que marchar que os estoy visitando a todos y tengo que ir a ver a tu hermana”. Ese mismo día hablé con mi hermano y le pregunté si había soñado con mamá, la respuesta efectivamente fue afirmativa. Mi madre nos estaba visitando.

Yo sigo esperando que llegue pronto, pues las visitas se están espaciando y las echo mucho de menos. Ahora no tengo miedo de recibirla como me ocurrió con mi abuela, se que nunca podrían hacerme daño, sólo me hacen sentir en paz.

Vuelve pronto MAMI.

lunes, 13 de octubre de 2008

POLTERGEIST (espíritus burlones)

Hay cantidad de entes, pero sobre todo nos podemos encontrar con los que se denominan espíritus burlones, que se dedican ha hacernos la vida un poquito más divertida, o aterradora, según el punto de vista con el que lo quieras mirar. La palabra poltergeist deriva de dos vocablos alemanes, polter que significa, “ruido” y geist que significa “espíritu”, lo que podríamos decir como espíritu ruidoso, en su traducción literal, que concuerda muy bien con los espíritus burlones.

Algunos entendidos en la materia dicen que el primer indicio de la presencia de un poltergeist, son los golpes y llamadas misteriosas. No sé si en mi caso empezó de esa manera, lo que sí recuerdo es que llamaban a la puerta del comedor cuando estaba viendo la tele, y yo decía mentalmente adelante (gran error, nunca se debe dar permiso). Cuando realmente empezó a asustarme el asunto, fue cuando un rallador que tenía colgado en la pared, se deslizaba hacia un lado, daba un pequeño saltito y caía siempre verticalmente encima de una mesa, además recuerdo vívidamente el ruido que hacía contra los baldosines cuando giraba. Empecé a buscar explicaciones razonables, como que se trataban de las vibraciones producidas por el ascensor del portal cuando subía y bajaba, cosa que enseguida descarté, pues delante de mis ojos, y sin estar en movimiento el ascensor, el rallador comenzó a deslizarse, y además como por impulsos, hasta llegar a caer como siempre completamente recto y horizontal en la mesa, casi se me atraganta el café que estaba tomando en ese momento, lo único gracioso es que mi niña tan chiquitita disfrutó del espectáculo y decía “es magia mami, hazlo otra vez”. Decididamente el rallador dejó de cobrar protagonismo, pues directamente lo metí en un cajón, y de ahí no volvió a salir. Nunca vi levitar ningún objeto, pero si tuve que recoger más de una vez cosas del suelo, como una virgen de Zaragoza que tenía en un recibidor, cada vez que pasaba caía sola. Mi hija tenía el muñeco de Epi que se ríe cuando le aprietas la barriguita, pues era tremendo ver como sin ton ni son se ponía a reír, “me haces muchas cosquillas” decía el mamón sin parar de reírse. Más de cuando que de tarde se oían golpes en la habitación de mi niña, y cuando entraba me encontraba con varios muñecos tirados en el suelo, los colocaba otra vez y pensaba “estaban mal puestos y se han ido escurriendo”, pero ¿y si al salir de la habitación oías otra vez el ruido? Pues eso, dabas media vuelta y otra vez a colocar los dichosos muñecos pensando “Ya se podían dedicar a limpiar en lugar de estar dando tanto trabajo” como decía mi gran amiga. La única forma que tenía de hacer que parase (aunque fuera por un corto periodo de tiempo) era enfadándome (aunque por dentro tenía más miedo que enfado) y gritar a los cuatro vientos que me dejasen en paz. Como digo esta fórmula sólo es efectiva por un corto periodo de tiempo, luego volvía a las andadas. Pero pensándolo ahora que ya pasó todo, en ningún momento pretendió hacerme daño, sólo se hacía notar, como si quisiera decirme algo, pero yo cagueta, no escuchaba más que a mi corazón saliéndose del pecho. Recuerdo que una mañana en la que teníamos que madrugar mucho sonó el despertador, lo apagué y dije a mi marido “cinco minutitos más porfi”, bueno pues pasados los cinco minutos, se oyeron unos golpes fuertes en el baño, que nos hizo levantarnos raudos, veloces y más despiertos que ningún día. Pero lo que realmente me daba más miedo, era cuando me ponía frente al ordenador y estando completamente sola en la habitación, notaba como alguien me acariciaba la mano, y veía horrorizada cómo se me ponía de punta todo el vello del brazo. Un día sin previo aviso, empecé a notar paz y un olor maravilloso a rosas, esa fue la despedida de mi espíritu burlón.

jueves, 2 de octubre de 2008

¿FUE SOLO UN SUEÑO?

Hace unos meses, mi hija se fue con unos amigos a recorrer el cauce de un río. Me asustó la idea y le rogué que fuera con cuidado. Sólo sería un fin de semana, desde el viernes hasta el domingo, pero a mi me parecía demasiado peligroso. No pude convencerla de que se quedara, pero estuve bastante intranquila desde que se marchó.

Aquella noche tuve la pesadilla más horrible de mi vida. Soñé que mi hija tenía un accidente de coche y desperté llorando, pero la sensación de que algo iba mal no se terminó cuando desperté. A la mañana siguiente, era ya domingo. Fui corriendo a la habitación de mi hija y ¡menos mal! Allí estaba durmiendo como un ángel. Aquello me tranquilizó y fui a trabajar contenta de que hubiera vuelto sana y salva.

Sin embargo, cuando llegué a casa, “algo” me dijo que ella no estaba bien. “¿Qué te pasa?”, le pregunté. Me miró seria a los ojos y me dijo: “Tuvimos un accidente de coche. Yo no lo conducía. La carretera tenía una gran cuesta y muchas curvas. Corríamos mucho, demasiado, y de pronto, el coche se le fue de las manos a Julián. Pensé que nos matábamos y también pensé en ti, mamá. Te llamaba”. Nos abrazamos llorando. ¿Es posible que captara el mensaje de socorro que me estaba mandando mi hija desde miles de kilómetros? Sea lo que fuere, doy gracias a la providencia por tener a mi hija sana y salva, pues el coche quedó completamente destrozado.

María Saba Yáñez
Revista Año Cero Nº 20


sábado, 13 de septiembre de 2008

HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE

He terminado de leer el último libro de la saga de Harry Potter, y tengo que decir que al igual que los seis anteriores, me ha enganchado desde el primer momento, quizá debido a que ya conocía a los personajes y así resulta mucho más fácil entrar en la trama. El caso es que desde el primer libro “Harry Potter y la piedra filosofal”, me encariñé de ese niño de once años que tan mal lo había tratado la vida. Creo que se merece el título de “super-ventas” pues lo tiene todo, intriga (que siempre está latente hasta el final), acción, aventuras y por supuesto algo que me parece de suma importancia: te engancha desde las primeras páginas, yo particularmente he tardado tan sólo una semana en leerlo (esto no me pasaba desde hace tiempo con ningún libro).

En “El misterio del príncipe” me quedé paralizada con el final, tan inesperado, que nos brindó Rowling, la muerte del mejor de todos los magos “el profesor Dumbledore”. Estaba atónita, no paraba de pensar, “¡no puede ser! en el siguiente tomo resucita de alguna manera”, pues no ha sido así, en esta nueva entrega se siguen sucediendo muchos acontecimientos inesperados, que no quiero desvelar, pues lo bonito es leerlo por uno mismo. Con lo único que no estoy nada de acuerdo es con el cierre de esta saga, me ha parecido muy brusco. Sin entrar en muchos detalles, nuestro héroe pasa de adolescente a adulto, en un plumazo, sin ver ni tan siquiera el reencuentro con Ginny. Por lo demás creo que es una gran obra y me entristece que ya no continúen las aventuras de Harry y sus dos valientes amigos.

Por otra parte, estoy esperando ver las películas que quedan por aparecer, aunque la última que vi “La orden del Fénix”, aparte de los maravillosos efectos especiales, me pareció que no hacía ningún honor al libro. Lo quisieron comprimir tanto, que no sigue el orden tan preciso y coherente con los libros, algunas veces llegaba hasta a perderme, faltaban muchas escenas que en mi imaginación se habían formado cuando leía. Mantengo la esperanza de que las próximas sean mejores.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

LA OUIJA

¿Qué es realmente la ouija? Podemos decir que se trata de un tablero en el que está inscrito el abecedario, los números del 0 al 9 y las palabras SI y NO. "Un inocente juego", que se podía encontrar hasta hace bien poco, y no sé si seguirá siendo así, en la sección de juguetes infantiles. Pero de inocente tiene bien poco y lo dice alguien que ha tenido alguna que otra experiencia, no todas de ellas desagradables, y con esto no quiero decir que aconseje a nadie a hacerlo. Es un tema muy complejo y que necesita de personas con mucha concentración y sobre todo que tengan bien los pies en el suelo, sin que se dejen influenciar y sugestionar por lo que ocurra.
El tablero no es imprescindible, ya que se puede hacer uno fácilmente con una hoja de papel y un simple vaso, que nos servirá de plancheta, con el que conseguiremos la comunicación.

Oscar P., administrativo contaba su historia para la revista Año Cero: “El vaso se movía velozmente y dijo que era el espíritu de Beethoven. Nosotros pedimos una prueba y nos indicó que saliéramos a la escalera, que nos esperaba abajo. Cuando íbamos a llamar al ascensor, éste se desplomó al vacío. Si hubiéramos estado dentro, nos habríamos matado. Nos asustamos tanto que no lo hemos vuelto a repetir nunca.”

Ahora yo os cuento mi historia:
En la adolescencia tenía una pandilla con la que me juntaba las tardes calurosas de verano. Una de esas tardes decidimos reunirnos en la casa de una amiga. Sus padres estaban de viaje. Creamos un ambiente apropiado para la ocasión cerrando las cortinas para quedarnos en una semi-penumbra. Nos sentamos en el suelo formando un círculo y en el medio pusimos nuestro improvisado tablero de ouija y un vaso en el centro del mismo. Las chicas estábamos un poco nerviosillas por lo que pudiera pasar, pero como siempre, los chavales se hacían los valientes riéndose de todo. Pusimos la yema del dedo índice en el vaso y comenzamos el experimento con la pregunta habitual: “¿Espíritu estás ahí?”. Tras varios intentos y muchas risas, el vaso comenzó a moverse lentamente. Todos nos mirábamos asustados, hasta los valientes chicos, preguntando ¿quién lo está moviendo?, pero al parecer nadie lo hacía.
Realicé la siguiente pregunta "¿Quieres hacer daño a alguien de esta habitación?" El vaso se deslizó por el tablero parándose en la palabra "SÍ". Llegados a este punto empezábamos a asustarnos de verdad, y más aún cuando comenzamos a escuchar ruidos de puertas que se abrían en la cocina, o eso creíamos, pues nadie tuvo el valor necesario para ir a comprobarlo.
"¿A quién quieres hacer daño?" Pregunté. El vaso comenzó otra vez a moverse "PIL", pero antes de completar el nombre una de las chicas, que se llamaba Pili, perdió los nervios al ver que salía su nombre y levantó el vaso.
A partir de ese momento nos dedicamos a vigilar a nuestra amiga, pues se encontraba en un estado de nerviosismo increíble. Los acontecimientos siguientes, creo que fueron un problema más bien de lo sugestionada que estaba nuestra amiga. Casi la atropella un coche al cruzar la calle, tuvimos que sujetarla.

Creo que con estas dos historias dejo claramente demostrado que la ouija no es ningún inocente juego, como algunos quieren hacernos creer, muchas veces puede que no funcione y que el vaso o plancheta ni siquiera se desplace, pero si lo hace puede acarrear otra serie de trastornos, viéndonos influenciados por los acontecimientos y propiciar los accidentes, como le ocurrió a mi amiga, cuando simplemente puede que se tratara de un espíritu burlón. Desde aquí le mando un abrazo a esta entrañable amiga, que la última vez que supe de ella estaba casada con otro de los chicos de la pandilla, y tenían dos preciosos hijos.

Según dicen los psicólogos, el juego crea una gran adición, espero que nadie llegue hasta esos extremos. Es bueno saber que hay vida después de este muro de lamentos, pero también hay vida aquí, y tenemos que disfrutarla con la gente que nos quiere, ya tendremos tiempo de hablar con los que perdimos. Y no quiero decir que si alguno necesita hablar con migo no le deje la puerta abierta.