Antes que nada, como hice con "Numen Divino", he de decir que no soy crítico literario (aunque me gustaría tener la cultura necesaria para serlo) y que por lo tanto, lo que voy a escribir sobre "Madre Victoria", lo hago como lector y, llegado a este punto, desde la más estricta imparcialidad, ya que dada la gran amistad que me une al autor y de la que me siento muy orgulloso, alguien pueda pensar en algún tipo de favoritismo que, no sólo sería erróneo, sino injusto para el autor y su obra. Madre Victoria es una novela cuya primera valoración, desde el sentimiento más espontáneo, te hace pensar en lo entrañable, en lo más genuino del ser humano, en la bondad y la crudeza de la vida. Madre Victoria engancha al lector desde las primeras páginas, como lo suelen hacer las buenas obras de escritores con talento y oficio. Y es que esta novela muestra, con respecto a la anterior (Numen Divino) una notable diferencia de calidad, no sólo en su contenido, sino en su estructura y en los ricos y variados matices que contiene y que reflejan por parte del autor, un importante salto cualitativo de madurez literaria. Sus personajes son reales, auténticos de una época que, como lector, te hacen identificar no sólo la idiosincrasia de sus vidas, sino el medio y la época en que se desarrollan. Cabe destacar, como nota distintiva entre ellos, el del primo Simón, personaje extraño, mezcla por momentos entre absurdo, surrealista, inteligente, agresivo, cariñoso y bueno… Con este personaje y sus monólogos en "marmóreo", lengua tan ingeniosa y culta, con un dulce matiz megalómano, el autor, a buen seguro, se lo tuvo que pasar en grande. A lo largo de la obra, todos sus personajes encajan perfectamente en cada ámbito, en cada momento, en cada capítulo emocional o descriptivo. Todos tienen su protagonismo, su momento de gloria o desatino, unos más que otros, como debe ser, es decir, como ocurre de forma natural en la vida. Pero sin duda, el personaje que cautiva, que enamora al lector desde el principio es el de Micaela Rueda. Micaela es un ser que nació y vivió para ser heroína de una historia de ficción, pero que cualquier lector puede tomar como real, tal es la pureza, la autenticidad del personaje en todas sus facetas, en todas las etapas de su vida. Micaela no es heroína por vocación; son su instinto de supervivencia, su fuerza, su tesón, su inteligencia, su amor y su bondad, los elementos que la han convertido en ello. Termino diciendo que si con Numen Divino pude conocer a buen amigo y a un escritor, promesa literaria en ciernes, con Madre Victoria, no sólo sigo disfrutando de su amistad, sino que tengo el neutral y feliz convencimiento de que aquella promesa literaria es hoy una gozosa realidad, que no es sino el preludio de una brillante carrera literaria que ya tiene nombre y apellidos: Luis Miguel Díaz González.lunes, 21 de septiembre de 2009
CRÍTICA DE DANIEL ÁNGEL SÁNCHEZ AL LIBRO "MADRE VICTORIA" DE LUIS MIGUEL DÍAZ
Antes que nada, como hice con "Numen Divino", he de decir que no soy crítico literario (aunque me gustaría tener la cultura necesaria para serlo) y que por lo tanto, lo que voy a escribir sobre "Madre Victoria", lo hago como lector y, llegado a este punto, desde la más estricta imparcialidad, ya que dada la gran amistad que me une al autor y de la que me siento muy orgulloso, alguien pueda pensar en algún tipo de favoritismo que, no sólo sería erróneo, sino injusto para el autor y su obra. Madre Victoria es una novela cuya primera valoración, desde el sentimiento más espontáneo, te hace pensar en lo entrañable, en lo más genuino del ser humano, en la bondad y la crudeza de la vida. Madre Victoria engancha al lector desde las primeras páginas, como lo suelen hacer las buenas obras de escritores con talento y oficio. Y es que esta novela muestra, con respecto a la anterior (Numen Divino) una notable diferencia de calidad, no sólo en su contenido, sino en su estructura y en los ricos y variados matices que contiene y que reflejan por parte del autor, un importante salto cualitativo de madurez literaria. Sus personajes son reales, auténticos de una época que, como lector, te hacen identificar no sólo la idiosincrasia de sus vidas, sino el medio y la época en que se desarrollan. Cabe destacar, como nota distintiva entre ellos, el del primo Simón, personaje extraño, mezcla por momentos entre absurdo, surrealista, inteligente, agresivo, cariñoso y bueno… Con este personaje y sus monólogos en "marmóreo", lengua tan ingeniosa y culta, con un dulce matiz megalómano, el autor, a buen seguro, se lo tuvo que pasar en grande. A lo largo de la obra, todos sus personajes encajan perfectamente en cada ámbito, en cada momento, en cada capítulo emocional o descriptivo. Todos tienen su protagonismo, su momento de gloria o desatino, unos más que otros, como debe ser, es decir, como ocurre de forma natural en la vida. Pero sin duda, el personaje que cautiva, que enamora al lector desde el principio es el de Micaela Rueda. Micaela es un ser que nació y vivió para ser heroína de una historia de ficción, pero que cualquier lector puede tomar como real, tal es la pureza, la autenticidad del personaje en todas sus facetas, en todas las etapas de su vida. Micaela no es heroína por vocación; son su instinto de supervivencia, su fuerza, su tesón, su inteligencia, su amor y su bondad, los elementos que la han convertido en ello. Termino diciendo que si con Numen Divino pude conocer a buen amigo y a un escritor, promesa literaria en ciernes, con Madre Victoria, no sólo sigo disfrutando de su amistad, sino que tengo el neutral y feliz convencimiento de que aquella promesa literaria es hoy una gozosa realidad, que no es sino el preludio de una brillante carrera literaria que ya tiene nombre y apellidos: Luis Miguel Díaz González.miércoles, 19 de agosto de 2009
BRUJERÍA Y POLÍTICA = MAGIA NEGRA
Comienzo esta sección (Habla el lector) con un comentario que nuestra amiga Doris nos ha dejado en el artículo que publiqué del LIBRO DE LAS SOMBRAS Y SU GEMELO PERVERSO:miércoles, 12 de agosto de 2009
TELEPORTACIONES
En el primer capítulo de la serie Expediente X, los agentes Mulder y Scully fueron teletransportados, o más bien perdieron 5 minutos de tiempo, al discurrir por una carretera, justo en el momento en que empezaron a divisar una luz brillante, y como en todos los casos el coche se paró. Estos agentes sólo perdieron 5 minutos de su vida y aparecieron casi en el mismo lugar, pero no todos corren la misma suerte.El 16 de julio de 1972 Atilio Brunelli y Severino Porchietto conducían su automóvil entre las ciudades Balnearia y Córdoba en Argentina. Cuando quedaron cegados por una luz brillante que iluminó toda la carretera, aunque estaban en plena noche. A la izquierda creyeron ver un montón de luces rectangulares que pensaron se trataba de un tren que estaba detenido. Pasado el susto se dieron cuenta de que habían llegado a Córdoba, al mirar sus relojes, pudieron comprobar que habían recorrido 185 kilómetros en menos de una hora, lo cual era imposible, y además habían gastado la mitad del combustible que era necesario para hacer este recorrido. Regresaron al punto en el que vieron esa extraña luz, pero no encontraron nada, ni siquiera el tren que habían visto. No había ninguna vía. Su conclusión fue que lo que identificaron como un tren era en realidad un ovni.
Mi mente siempre está abierta a cualquier fenómeno paranormal, pero en este tema no me veo muy convencida. ¿Con qué motivo teletransportan a la gente? ¿Los estudian y luego los sueltan? ¿Estamos hablando de hombrecillos verdes que llevan años cometiendo estos delitos impunemente? ¡Muy amistosos no son entonces! ¿O acaso es como dice mucha gente que nos están estudiando para que no podamos destruir nuestro planeta?
miércoles, 1 de julio de 2009
PRESENTACIÓN DE “MADRE VICTORIA” EN LA AGRUPACIÓN DE MADRID DEL CLUB C.C.C.

El pasado 26 de junio tubo lugar una pequeña presentación del libro “Madre Victoria” de Luis Miguel Díaz. Contó con la colaboración del rapsoda Daniel Ángel Sánchez, que declamó, de forma soberbia, algunos pasajes del libro, llegando a emocionar al público allí presente (sobre todo a mi, que hizo que derramara alguna que otra lágrima).Aquí os dejo un video con los pasajes que Daniel Ángel recitó:
“Es la novela de Luis Miguel Díaz, Madre Victoria, una novela madura, bien estructurada, generosa con sus personajes. Los hallazgos que surgían deslumbrantes en su primer libro, Numen divino, brillan aquí con mayor comedimiento, pero también el nivel de la novela se mantiene más uniforme en esta última.Asistimos, en ella, al transcurso de la vida de Micaela Rueda, la protagonista, desde que nace en un hospital de la gran ciudad, adonde acude Faustina, su madre, y donde la olvida al poco de su nacimiento cuando todos corren a refugiarse en los subterráneos del edificio, siendo rescatada por una enfermera.
No es la historia de Micaela una novela al uso de aprendizaje sentimental, aunque sí haya un crecimiento emocional y psicológico del personaje; no lo es en tanto que en esta novela la acción es importante: Micaela es, por definición, una mujer que actúa, una mujer que se va construyendo una personalidad marcada y que va aprendiendo de los errores cometidos, de los escarmentados en cabeza ajena —como el caso del matrimonio mal llevado de sus padres, por la querencia de Antonio por la bebida—; es también una persona que siente compasión antes que odio, y que se rebela ante la injusticia; es alguien que aprende a amar la tierra y la naturaleza, pero que sabe que hay algo más, algo inasible, que se encuentra a veces entre líneas en un libro, o en un estado al cual puede llegarse contemplando un rayo de luna o escuchando el silencio en un baño en el río, o quizá en lo que ella ya hacía y al leer le pone nombre: «meditar»; es, ante todo, una mujer que quiere vivir y vive. Pero, ¿qué nos dice el título de la obra? Madre Victoria: ¿por qué? Son importantes los títulos muy a menudo. Permítanme que les ponga el ejemplo de otro libro de sobra conocido: Madame Bovary, de Gustave Flaubert. ¿Por qué no Emma, o Emma Rouault, si era la protagonista? ¿Por qué Madame Bovary? Porque Flaubert no nos presenta a una chica desvinculada de todo: nos presenta a una señora casada, mujer de un médico de provincias llamado Charles Bovary, que está inmersa en una sociedad de la que pretende huir —ella, a través de la lectura de novelas románticas—, que cae de nuevo en ella incapaz de escapar, una vez tras otra, incapaz de semejante huida.
Micaela Rueda no busca escapar con la escritura de su «diario» dirigido a esa madre Victoria que inventa: es cuando nota que algo ha cambiado en su actuar cuando comienza a escribir a esa madre que echa en falta. ¿Por qué una madre? Micaela tiene a Faustina, aunque sea una madre cruel y que no la quiera. Tiene, por otro lado, a la tía Petra, que la ha cuidado como una madre, que la ha hecho sentir ese cariño y que la ha criado desde bien pequeña. Y, sin embargo, sabe positivamente que Antonio no es su padre. Tampoco su tío se ha portado con ella como si lo fuera. El cariño de un padre no lo conoce Micaela. Quizá de ahí podamos concluir que Micaela se desdobla en Madre Victoria porque sabe lo que es tener una madre y echarla en falta: tiene el molde y el hueco; es la carencia la que la define, en tanto expresa lo más íntimo de sí misma, Micaela necesita ese trasunto de sí misma en una figura materna que no existe en su vida pero que sí conoce. Una madre coraje con la que se puede sentir identificada y a la que le puede contar todo. Surge entonces la escritura como necesidad de superar la vida, como reflexión, y surge tras la lectura de los clásicos.
Aquí el autor hace un guiño al lector e introduce su primera obra, Numen divino, incluida la obra dramática inacabada que en el libro se escribe Rosas de laurel, como una de las que lee Micaela de la biblioteca de casa de su tía Petra, atribuyendo la autoría al difunto abuelo Díaz. No es nuevo el recurso a la metaliteratura para Luis Miguel Díaz. Y este guiño nos puede dar una pista de la continuidad que hay entre ambas obras, habida cuenta de que en las dos la escritura ocupa un lugar importante en la temática que desarrollan. Si bien es cierto que en Madre Victoria veremos que la escritura es posible solo cuando hay una necesidad de llenar un vacío conocido pero con un atisbo de esperanza, con un punto de rebeldía, con un espíritu inconformista. Si eso no existe, si el vacío es una tristeza demasiado honda, la escritura no surgirá. Si, en cambio, la vida le ofrece a Micaela los personajes que ella crea porque la realidad se los niega, cuando encuentra un trasunto de su madre en personas reales, cuando al fin es feliz, tampoco seguirá escribiendo.
El diario de Micaela dedicado a su madre Victoria es el motivo de que le encarguen un cuento para dos enamorados: ¿quiere eso decir que es posible escribir por encargo, traicionando uno sus principios? No, nada más lejos. Nuestra protagonista solo accede a este requerimiento por sentirse deudora de la mujer a la que va dirigida el regalo del cuento, Matilde, por simpatizar con ella, y, sí, también por algo de vanidad. También Numen divino hablaba de la búsqueda de la gloria por el escritor: nunca es lo fundamental, pero no se puede dejar simplemente a un lado y olvidarlo.
La historia de Micaela Rueda es una historia de desgracia en un medio rural, en un ambiente cerrado de la postguerra española, con personajes bien dibujados, a los que vemos crecer y cambiar, o simplemente envejecer y pudrirse porque no maduran, como fruta cogida antes de tiempo. No es una historia habitual y, sin embargo, podría muy bien ser una historia real. Como dijo Luigi Pirandello cuando le criticaron la credibilidad y verosimilitud de la novela El difunto Matías Pascal, «la realidad es siempre menos creíble que la ficción». Luis Miguel Díaz ata los hilos de la novela como la realidad une los hilos de las historias, dejando sueltos algunos cabos que ya nunca retomaremos, mezclando otros con tal capricho como sólo la vida es capaz de hacerlo, sin intentar hacernos pasar por los caminos trillados de lo creíble, de lo verosímil, de lo coherente porque, ¿qué coherencia hay en los hechos? Es en el personaje de Micaela donde sí se encuentra la coherencia y la maravilla de una mujer que lucha, de una madre que se manifiesta primero por su vaciado, por su molde, y luego plenamente, soberbia en su humanidad.”
“Es una novela encuadrada en el mundo de la ficción. El segundo libro publicado por el autor que corresponde al afán de hacerse un hueco en la narrativa actual y cuando menos servir de vehículo a la expresión imaginativa más desbordarte que muestra en toda su labor literaria. Empezaremos este comentario diciendo que Madre Victoria corresponde sin duda a la manifestación más evidente del autor de plasmar de forma incontenible la necesidad de expresar las vivencias más contradictorias que la vida puede ofrecer… Es ante todo una manifestación narrativa envuelta en la ambiciosa contemplación de una realidad singular por ello abarca un dilatado periodo de tiempo, no ya sólo de una generación sino de varias. Claro es que el discurrir del tiempo en la misma, se hace de una forma irregular como corresponde al propio ritmo de la vida que en ocasiones discurre monótona y sin alicientes y que en otras los acontecimientos se precipitan de forma irremediable. Es la narración de una vida, la de Micaela, como hilo conductor de una historia que pretende ser un mosaico variopinto sencillo, rudo y cruel del mundo rural de la postguerra… Esta filosofía de vida, que tan sólo es el planteamiento natural de una existencia impuesta, presidirá todos y cada uno de los acontecimientos que jalonan esta historia de encuentros y desencuentros. Tal es así, que todos los personajes que se entrecruzan en este relato tan sólo se alinearan a una de las dos conductas enfrentadas y que serán a favor o en contra de los propios pensamientos de su principal protagonista Micaela...”.ASISTENTES AL ACTO
PRIMERA PRESENTACIÓN DE "MADRE VICTORIA"
Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que hicieron posible este acto:
Agrupación de Madrid del Club C.C.C., Ana Lorenzo (crítica literaria), Daniel Ángel Sánchez (rapsoda y coordinador de tertulias de C.C.C.), Valentín Nieves (autor y director teatral) y a todos aquellos que nos acompañaron.
Y termino comunicando que en el mes de Octubre realizaremos una segunda presentación con mayor aforo, en la que estaréis todos invitados.
lunes, 15 de junio de 2009
"MADRE VICTORIA" de Luis Miguel Díaz

De este modo es presentado en la contracubierta:
En tus manos tienes, amable curioso, la azarosa vida de una mujer, Micaela Rueda, quien, por carecer del cariño materno, se alimenta de la idea platónica de la madre, su Madre Victoria, su álter ego proyectado en las memorias que escribe y encarnado en algunas personas cercanas, buenas y generosas que vendrán a acompañarla.
Aunque la historia no quiere ubicarse en el espacio y el tiempo, enseguida se adivina algún lugar de la España profunda de posguerra; aún niña, morirá Heidi en Micaela para dar comienzo su vida de Cenicienta, a la terrible sombra de su madre natural. Y llevará una vida abnegada en que habrá de mirar compasivamente a los salvajes y sentir el gran dolor que hay en saberse diferente.
Y continúa con unas pequeñas críticas:
“Es tal la energía y entereza de la protagonista, que en ningún momento nos podemos abstraer del encanto (casi sinestésico, táctil diría) que de ella emana...” Miguel Ávila (profesor de literatura)
“No soy crítico literario, pero, si sirve para algo, he “sentido” su lectura. Observo una gran capacidad de análisis y una buena mirada para montar los personajes”. José Luis Garci (director de cine).
Creo que no debería nadie dejar de leer esta novela (¡hasta mi marido se ha enganchado!). Quiero que entendáis que no sólo es el orgullo que siente una hermana (que también lo es) el que me hace recomendarla, si no que es por la destreza del autor a la hora de describir parajes y personajes, sentimientos olvidados y encontrados... Esa manera de expresarse, que en muchos pasajes hizo que llorase, tanto de pena como de rabia, al contemplar la penosa vida de nuestra protagonista MICAELA RUEDA.
Os animo a leerla, estoy completamente segura de que disfrutareis con todos y cada uno de sus pasajes y os propongo el reto de que dejéis vuestros comentarios en este blog, o si lo preferís podéis escribirme para publicar un artículo con vuestra opinión del libro a: laverdadestaahifuera.m@gmail.com. Si alguien quiere conseguir el libro, también puede ponerse en contacto conmigo.
Espero que gocéis tanto como yo lo hice al leer este memorable libro.
miércoles, 3 de junio de 2009
PROYECCIÓN ASTRAL
La proyección astral es una experiencia que pueden experimentar conscientemente algunas personas, en la que se abandona el cuerpo físico, quedando unido el cuerpo astral con el físico con lo que se denomina "cordón de oro". Es fascinante a la vez que aterrador poder ver el mundo desde ese otro punto de vista, siempre asegurándonos de nuestro regreso.
Pero ¿cómo podemos conseguir hacer un viaje astral? Hay personas, que sin proponérselo, consiguen abandonar el cuerpo por un tiempo, algunos casos han ocurrido cuando la persona estaba siendo sometida a una intervención quirúrgica o en accidentes. Ernest Hemingway abandonó su cuerpo cuando fue herido en la primera guerra mundial:
“...mi alma, o algo, saliendo de mi cuerpo, como si sacaras un pañuelo de seda de un bolsillo tirando de una esquina. Voló por allí y después volvió y se metió dentro y yo ya no estuve muerto.”
Yo misma, siguiendo las instrucciones de Melita Denning y Osborne Philips en su libro “Proyección astral”, conseguí salir de mi cuerpo.
“Me acosté y empecé a relajarme pensando que quería dar un paseo por la casa. No vi como salía de mi cuerpo, ni el cordón de oro. Cuando me quise dar cuenta estaba flotando paseándome por toda la casa. Era una sensación extraordinaria de la que era plenamente consciente, me encontraba en paz y feliz. Cuando pasé cerca de un calendario lo rocé y calló al suelo, me asusté tanto que regresé en un santiamén a mi cuerpo. Recuerdo levantarme de la cama y sentirme fatal, la entrada al cuerpo físico fue demasiado rápida. Fui a por un vaso de agua y al pasar por el calendario lo vi tirado en el suelo, esto me hizo recordar lo bien que me encontraba antes de mi inesperado regreso.”
Mi experiencia fue muy positiva, pero conozco a personas que también lo han hecho y el resultado no les ha gustado nada:
“Me tumbé en el sillón y empecé a relajarme pensando que quería encontrarme con mi yo interior. De pronto aparecí en una playa muy bonita, vi que se acercaban por la orilla dos personas, un hombre y un niño cogidos de la mano, cuando llegaron donde yo me encontraba el hombre dijo “me buscabas”, en ese momento sentí muchísimo frío y miedo y lo único que quería era regresar a mi cuerpo. La vuelta no fue tan agradable como la salida”.
“Estaba tumbada en mi cama cuando empecé a flotar y veía mi cuerpo desde arriba. De pronto mi abuela empezó a llamarme pero yo no podía contestar, me resultaba imposible regresar a mi cuerpo, tuvo que entrar mi abuela y agitarme para que yo pudiese volver.”
Si habéis tenido alguna experiencia fuera de vuestro cuerpo, tanto buena como mala, me gustaría poder leerla, y si me dais vuestro permiso, publicarla. Escribir a: laverdadestaahifuera.m@gmail.com
sábado, 9 de mayo de 2009
COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA (realidad o ficción)
Durante la historia han aparecido gran cantidad de casos de combustión espontánea, muchos de ellos no han sido contados. Pero ¿qué es la combustión espontánea?, según dicen, (se puede comprobar en el Capítulo 11 Temporada 1 de Expediente X), se trata de un fenómeno mediante el cual una persona, sin una fuente externa de ignición, hace que su cuerpo arda, provocando quemaduras en la piel y en algunos casos llegando a la incineración casi completa del cuerpo.Relataré aquí algunos de los casos que me han parecido más interesantes, y que han sido investigados intentando encontrar alguna explicación razonable a este fenómeno tan desconcertante como horrible.
En San Petersburgo, Florida, vivía Mary Hardy Reeser en un pequeño apartamento de una sola habitación. El 1 de julio de 1951 su casera entró en el apartamento y vio a la señora Reeser sentada en una poltrona, vestida con un camisón y una bata, y fumando un cigarrillo. Cuando la casera regresó pasadas unas once horas para entregarle un telegrama, se encontró con que el picaporte de la puerta quemaba y no podía entrar en el apartamento. Asustada pidió ayuda a unos pintores que esteban por ahí, y cuando consiguieron entrar vieron como ardía una viga de madera, sin embargo no localizaron a la señora Reeser. Los bomberos descubrieron una pila de cenizas y al lado un pie en una zapatilla, un cráneo contraído y un trozo de espinazo, estos eran los restos de Mary. En un sofá, que estaba a una distancia de 1,50 metros, se encontraba una pila de ropa que permanecía intacta, al igual que un montón de periódicos que estaban apilados cerca del incendio. Sin embargo los plásticos que se encontraban a la misma distancia, estaban derretidos completamente.
No se encontró rastros de ningún producto químico que favoreciese la combustión de un cuerpo de esa manera, e improbable que un cigarrillo provocase tan tremenda catástrofe, más aún cuando lo que realmente ardió fue sólo el cuerpo de la anciana. Intervino en la investigación el doctor Wiltom M. Krogman, quien dijo que quemando un cuerpo durante más de ocho horas, en un crematorio y a una temperatura no inferior a 1.093º C, aparecerían huesos que podían ser reconocidos. A esta temperatura tendría que haber ardido también la habitación o por lo menos, haber abrasado todo aquello que se encontrase cerca.
Otro caso interesante fue el de la condesa Cornelia Bandi que murió a la edad de 62 años. Una mañana de abril de 1731, la doncella entró en la habitación de la condesa, para despertarla como todos los días acostumbraba, cuando quedó horrorizada al ver que lo único que quedaba de la condesa eran: las dos piernas, el cerebro, la mitad de la parte trasera del cráneo, el mentón y un montón de cenizas. Como en el caso de Mary, aquí también era imposible que sin ninguna fuente externa que ayude a arder un cuerpo hasta quedar en esas condiciones, mencionando también, que nada de lo que había a su alrededor sufrió daño alguno, solamente el cuerpo de esta señora que se consumió como si se tratase de un vela.
Creo que con este caso doy por zanjada la combustión espontánea, pues aunque a mi me gustan los temas paranormales, y este caso lo es, me inspira más horror que ninguna otra cosa.

